18.9.06

La obsesión (Parte I)


Pedro sacó el vaso de café instantáneo del microondas. Se quemó los dedos, y repartió casi la mitad del contenido entre el suelo y sus zapatillas. Nunca había sido bueno en la cocina. Se maldijo por millonésima vez en ese día, y siguió hablando entre dientes de camino a su dormitorio. ¿Por qué le estaba pasando esto a el?

- Porque eres gilipollas. Iluso y gilipollas, la peor combinación – se dijo a sí mismo en voz alta, y siguió con su ristra de maldiciones para evitar lo inevitable.

Y lo inevitable, como viene siendo normal, pasó. Volvió a pensar en ella. El simple hecho de visualizar su estilizada imagen le humedecía los ojos. Sus más bajas pasiones se mezclaban con un resentimiento tan grande que terminaban dándole náuseas. El resentimiento obviamente no era hacia ella, la perfección… Se odiaba a sí mismo por colgarse de aquella semi-diosa, y empezó a repasar todo lo que recordaba de los últimos días por enésima vez.

Era el segundo día de clase en la escuela de idiomas. Su madre se había empeñado que tenía que mejorar el inglés, y como es la que paga hay que obedecer. A veces echa de menos a su padre, que parece vivir en un viaje de negocios infinito, y hace lo posible por contentar a la pobre mujer que ve como los hombres de su vida cada vez la necesitan menos.

No eran precisamente esos pensamientos los que ocupaban la cabeza de Pedro cuando corría cual alma que lleva el diablo hacia aquel edificio. Como siempre, llegaba tarde. Tocó a la puerta, un tímido “Excuse me” salió de su seca garganta y el tiempo se paró.

Allí estaba ella. Más que sentada parecía levitar sobre el pupitre, su espesa melena rubia caía por sus hombros como las cadenetas en un árbol de navidad, de una forma perfecta, o al menos a él se lo pareció. Tan perfecta como su cara, cuya piel parecía más una máscara veneciana que un rostro humano. Claro, que la cara tenía más rasgos que parecían competir en belleza, una belleza andrógina que no deja a nadie indiferente. Si el tiempo se paró cuando la vio, fue el corazón de Pedro el que se paró cuando sus ojos se detuvieron en los de ella. Eran de un color imposible, parecían pintados al óleo. Los tonos azules y amarillos se fundían en un verde intenso como el del mar… Un ángel en persona. “Y yo con estos pelos…”

No escuchó la regañina que la profesora le estaba echando por llegar tarde (en inglés por supuesto, a ver quien conoce a un profesor de idiomas que no aproveche la más mínima ocasión para gozarse en su sabiduría…). Tampoco vio como la clase al completo lo miraba, ni oyó sus risas cuando éstos comprobaron que tenía la boca abierta y no hacía ningún ademán de moverse. Era normal, aquel ángel le acababa de mirar.

Cuando, a disgusto, volvió a la realidad, se sentó en la última banca, al lado de una chica asiática que parecía no haber entendido que Pedro acababa de hacer el ridículo. Sacó los libros, normalmente se hubiera parado a olerlos porque eran totalmente nuevos, pero no podía apartar los ojos de aquella belleza.

¿Quién era? El día anterior no estaba, quizás la hayan cambiado de clase… ¿Por qué he tenido que llegar tarde? Seguro que se ha presentado y yo me lo he perdido… ¡Idiota! Se juró a sí mismo que jamás volvería a llegar tarde, cosa que sabía que no cumpliría, pero eran los únicos pensamientos medianamente coherentes en su cabeza.

¿Qué edad tendría? No parecía mayor que él. De hecho no parecía tener edad, si en ese momento le hubieran dicho: “tiene 16” lo habría asimilado tan bien como si le hubieran dicho que tenía 28. Era un ángel al fin y al cabo, su misteriosa belleza andrógina no daba muchas pistas de nada en particular.

-¡Ojo! ¿Ha movido la cabeza? ¿Me estará buscando? Baja de las nubes, Pedrito. Ésa chica jamás se fijaría en ti, ni siquiera tendríais descendencia fértil, sois de especies distintas…

Siguió divagando a cerca de sus posibilidades cuando lo imposible volvió a pasar: el ángel volvió a poner sus ojos imposibles en los suyos. Y ésta vez estaba sonriendo. Dios existe. Pero algo falla… No es una sonrisa normal…

-¡Mister Domínguez! ¿Sería mucho pedir que lea el segundo párrafo?¿O también va tarde en eso?



Continuará............ Sólo si recibo comentarios xD

8 comentarios:

XeLL dijo...

Por favor, continua la historia!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Hasta yo me he enamorado de ese ángel!

Y si tienes tiempo ve contando qué tal va todo por allí ;P

Mxs bss!

Zamenhof dijo...

Me encanta la descripción del "ángel" es tan buena que es antológica...

Me gusta la simplicidad d tu estilo denota que te gusta ser conciso pero a la vez explicas todo lo justo, dando cierta libertad de pensamiento, lo cual se agradece.


*Que conste que intentao coincidir contigo por irc para agradecerte los post, con tu permiso grabo la dirección en mi explorador...
**El tren camino a Sevilla pasó por loja y me acordé de que eras de allí
***espero impaciente una continuación.

Falo dijo...

Pedro terminó de leer su párrafo, que le pareció mas largo que de costumbre, cuando terminó se dió cuenta de que la chica lo seguía mirando, entonces un ruido atronador sonó, todos temblaban, las sillas desocupadas caían...
tin tin tin tin tin tin

Pedro alarga la mano y apaga el depertador, después se da cuenta de que se había meado en la cama xD

espero que no te moleste jose, pero si no escribo esta patochada rebiento xDDDDDDDDD seguro que la continuación de la historia es bastante más interesante...

como va todo??

ahh ahh!!! buena noticia!!! HE APROBAO ADMINISTRACIÓN DE BBDD

YUJUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU!!! (pon, pon -cohetes-)

Javixu dijo...

Continue por favor...jejeje

Anónimo dijo...

Helínnn!! queeee te gusta hacerte de rogarrrrr... xDD. Escribe la segunda parte pero YA, q stoy q no duermo dsd q lo leí, jaja. El final que sea feliz eh? que no está el horno pa' bollos. Espero que estés bien que ultimamente no t veo conectado nunca. Un abrazo d esos... :)

MUÁK!

Jesús R.G. dijo...

Wiki

frankye dijo...

A ver a ver, una incipiente historia a lo Betty la fea, qué bueno, me empieza a caer bien Pedrito, no se por qué, pero intuyo que es uno d esos personajes a los q acabas cogiéndoles cariño, a quién me recordará?... :p. Y ahora es obligada la pregunta que se le hace a todo autor o creador... ¿qué hay de autobiográfico en esta historia?, a que jode!! :P anda, a ver si vas poniendo más trozos, q me apetece seguir sabiendo de Pedro (y al final acabaré odiando al ángel ese). Un besazo wapo, corto y cambio.

The godfather dijo...

Tio ese angel no se llamara Ania?