24.8.06

Despedidas

Llevo un mes despidiéndome de gente.
Es algo realmente exagerado, sólo me voy para 4 meses ...en principio. No me está viniendo muy bien del todo, nunca me han gustado las despedidas. Creo que voy a dejar de despedirme de la gente... Total, si todos los días nos decimos "¡hasta luego!". Mi estado de ánimo deja bastante que desear estos días, las movidas personales y el agobio de preparar el viaje (ya solo faltan 8 días...) tienen bastante culpa. Si a ésto le unimos que el 25 empieza la feria de Loja y voy a doblar turno (por la mañana en la Garnacha, por la noche en la pizzería...), algún que otro problema con el portátil (sí, éstos problemas que hacen que me sienta el informático más gilipoyas del mundo y me den ganas de tirar a mi querido toshiba por el balcón...), salvo mis ratos de lectura que me evaden de la realidad, el resto del tiempo lo paso en un estado ciertamente alterado. No sé por qué estoy de mal humor, estoy preparando la aventura más grande de mi vida (hasta la fecha) y me hace muchísima ilusión pero... algo falla.
Muchos miedos afloran. Y no son los típicos miedos de un Erasmus (al menos a mi juicio) relativos a la alimentación, el idioma etcétera... Éstas cosas también me preocupan pero yo le doy una vuelta de tuerca más a los problemas.
Uno de mis miedos es no echar de menos mi vida en España. Quizás sea un miedo bastante fundamentado, aún no he encontrado mi lugar en el mundo y éste puede ser Bélgica. O no. Sé que voy a echar de menos a mucha gente, totalmente irremplazables para mí, pero una nueva etapa comienza en mi vida. Otra más. Ya ha habido muchas, y aunque yo sea un tipo abierto y sociable me resulta muy difícil abrirme de verdad a nuevos círculos, exponerme a sus opiniones por el mero hecho de ser yo, un tío "diferente" (o raro). Como dice el Chojin "Está bien ser normal si soñaste con ser normal, pero ¿está bien ser normal cuando soñaste con ser especial?".
Escribir consigue relajarme, los "bugs" de mi vida siguen ahí, y no tengo huevos de parchearme con una actualización buena, me faltan unas líneas de código que no consigo sacar. Quizás estas líneas las tenga otra persona, últimamente me ha dado por sentirme solo. ¡Sentirme solo! Con tanta gente a mi alrededor que sé que estaría encantada de escuchar mis penurias y me siento solo... Supongo que necesito que además de que me escuchen y me entiendan, escuchar yo y entender yo, para así dejar de sentirme un autómata. Un autómata en un bucle que ahora se me antoja infinito.

"Solo soy esa cara de idiota... idiota..." Nena Daconte, Idiota.

15.8.06

Diario de un repartidor

20:00
Otra vez voy a llegar tarde. Encuentro aparcamiento a duras penas, salgo del coche y me pongo la gorra. Odio la gorra. Nunca jamás me han quedado bien, tengo una cabeza extraña, anti-gorras. Le dedico mi mejor sonrisa a mis jefes y bajo al almacén-cochera... hay que subir las motos.
20:10
Primera disputa.
"Esa moto es mia". -A ver alma cántara... ¿dónde pone tu nombre?- "¡Aquí!". Un niño de 15 años me acaba de vacilar. Empezamos bien... No pasa nada... 18 días... 18 días y estaré en Bélgica... Además yo no soy ningun tiquismiquis, he repartido con motos que por poco se ganan ese calificativo... Al final me decido por una Derbi a la que se le queda el gas pillado... Espero que frene bien.
20:20
La calma que precede a la tempestad. Llega Jesús y la mejor de mis sonrisas sale sola, me encanta trabajar con él, quizás algún dia montemos un negocio juntos... NADA DE PIZZAS. Mientras nos llaman o no vamos haciendo cajas, o ayudamos a los camareros. Le digo un par de tonterías a Germán y a la Susi-Samba... Da gusto trabajar entre amigos.
20:35
Ya estamos hasta el cuello. Compruebo que mi moto tiene gasolina y a dar motazos por la city. Después de tanto tiempo como repartidor he aprendido a amar a mi pueblo. No tanto a su gente, más bien a su anatomía, a sus calles entrelazadas en el centro y a sus horribles adosados en las afueras, a esos nombres que me provocan ataques de dislexia... Ciertamente es un buen pasatiempo el dar vueltas con la moto en las noches de verano y contemplar la quietud que, poco a poco, va tomando la ciudad.
Segunda disputa.
-"Ese reparto no me toca a mí"... no coment
20:40-00:00
-Son 4'80, señora.-"Anda bonico, quédate con 10 céntimos de propinilla" (verídico)
-"La pizza no llevará X, no?" - Eh, oiga, a mí me pagan por repartir... (sustituir X por cualquier ingrediente).
-"¿Cuanto es? Por separado por favor"(dicho por 14 adolescentes semi-borrachos en un chalet, ninguno tiene un billete menor a los 20 euros y los pedidos no llegan a los 5 por cabeza... media noche en el chalet)
-"¡Qué caro!".- Pues si usted supiera lo que cobro le parecería más caro aún...
Todos estos comentarios se alternan entre sí y la noche sigue su curso. Entre viaje y viaje le digo alguna gilipoyez a Jesús, o él se recochinea de la poca propina que llevo... ¿Cómo lo hará?¡Siempre saca más que yo!
00:01
La técnica del niño.
Ésta es una técnica más que depurada para evitar dejar propina. Consiste en que el padre de familia manda a su benjamín con el dinero del pedido, y es el infante el que te atiende cuando tocas a la puerta. El niño jamás dejará propina, su padre no se lo ha dicho... y así el padre no queda como un tacaño insensible al no dar propina a un pobre repartidor que le ha llevado su pizza favorita a una hora bastante poco recomendable. La humanidad me sorprende.
00:15
Me encanta la comida de la pizzería. Voy a engordar una barbaridad, pero me da igual... está todo tan rico... Con el estómago lleno y la satisfacción del trabajo bien hecho, otro dia pasó. Cuando esté más inspirado contaré mis pensamientos sobre la moto... 4 horas dando motazos en modo autista sirven para pensar mucho :P

8.8.06

Fast Food

- ¿Al final estás trabajando aquí? - Preguntó Jesús con cara de circunstancias. Él es el único que puede comprender cómo me siento en estos momentos, en su último año de Física y currando de repartidor de pizzas... Me alegro de estar estudiando, y sé que él también se alegra porque de lo contrario no tendríamos muchas alternativas profesionales, y un repartidor con 50 años no luce...
El ambiente de trabajo es un tanto extraño. La cuadrilla de moteros está compuesta en su práctica totalidad por adolescentes que sólo saben hablar del variador que le van a poner a su scooter... Y luego estamos Jesús y yo, dos futuros ingenieros un poco más entrados en años y que se toman medianamente "en serio" su trabajo.
Los días pasan sin pena ni gloria y ya solo faltan 25 días para mi aventura Erasmus, al menos estoy ganando un poco de dinero (según estimo sobreviviré 2 meses con mis ahorros, no sé que haré luego...).
No sé si será que el tiempo va a cambiar pero últimamente estoy más sensible de lo normal (que ya es bastante sensible) y cualquier comentario de la gente de mi alrededor es capaz de sobrecojerme. Valoro mucho más las conversaciones, sobre todo con los que siempre han estado cerca de mí... y me encuentro en un estado de añoranza permanente. Ésto último no es del todo bueno, vivir el día a día es lo único que te hace avanzar como persona, pero yo siempre he sido un poco nostálgico y de momento no me va tan mal :P
A decir verdad el no estar demasiado pillao con el trabajo me está viniendo bien, estoy disfrutando del verano como nunca (es el primer verano en muuuuuuuuuuuuuuuuuucho tiempo que no tengo que estudiar para septiembre) aunque a veces parezca más bien lo contrario. Ya queda menos....

"No, yo no puedo quedarme aquí,
si tu quieres quedate tú,
esta vida no es para mí
yo quiero vivir..."
Los Delinqüentes - Después ...

1.8.06

31 days left...

Pues sí, ya solo faltan 31 días para que mi aventura erasmus comience. Cuando lo pienso muchas sensaciones invaden mi cuerpo, recordándome que cuerpo y mente, instinto y raciocinio, están íntimamente ligadas...
Normalmente éstas sensaciones empiezan con una sensación parecida a la asfixia, como si algo me oprimiera el pecho. Creo identificar ésta sensación con la tristeza y el miedo que me provoca dejar a la familia (precisamente ahora...) a los amigos de los que siempre necesito muchas cosas (casi nunca materiales)... Me planto en un país que no conozco y la economía no va a mi favor, quizás buscar un trabajo allí me ayude a aprender pero no me apetece lo más mínimo... Siempre digo de cachondeo que me llevaré la guitarra y tocaré en el metro o donde sea. Ahora no me parece una idea demasiado descabellada.
La siguiente sensación sólo la puedo comparar con el momento en el que te bajas la bragueta cuando llevas 3 horas aguantandote las ganas de orinar... ese momento justo en el que dices: "Me meo encima, no me da tiempo". A pesar de lo anterior tengo unas ganas enormes de ir a Bélgica, es tanta la curiosidad que siento hacia éste país, cómo será vivir allí, la gente que conoceré, la universidad, la escuela de idiomas... un mundo totalmente distinto al que ahora estoy.
Por último siento esa respiración profunda que sólo es provocada por la certeza de hacer lo que te gusta... hay gente que lo llama felicidad. Yo no me atrevería a llamarlo así más que nada porque la felicidad absoluta no existe en este mundo, y todo viene mezclado con las dos emociones anteriores... pero el estar cumpliendo uno de los sueños de mi vida es razón más que suficiente para sentirme el hombre más afortunado del mundo.

"Cuando un hombre tiene un sueño y se atreve a luchar por él, el universo entero conspira para que lo consiga" (El Alquimista, Paulo Coehlo)