12.1.08

Tradiciones

Como buen adolescente rojuno y borrego, desde los 13 hasta hace bien poco rechacé todo lo que tenía que ver con tradición en mi familia. Veía totalmente estúpido que mi madre hiciera roscos fritos para semana santa, para lo cual se pegaba un día entero metida en la cocina al borde del colapso azucarado haciendo masa, modelando, friendo, glaseando y volviendo a hacer masa. Vale, me gustaban los roscos, pero ella terminaba agotada y yo no entendía por qué se empeñaba año tras año en hacerlo.

Odié con todas mis ganas las matanzas, especialmente las que hacía mi tía. Me levantaban de noche (de noche!!) el fin de semana (madrugar en fin de semana!!) para ir al campo a pasar el día entero entre mayores hacendosos mientras yo me sentía el trasto más inútil de la familia. El cortijo estaba bien conservado, tenía un saloncito acojedor e incluso disponía de una televisión antigua, donde podía ver los dibujos animados de las mañanas ociosas pero una vez hecho eso... poco más. Me limitaba a mirar con asco como removían la sangre en los barreños, cuyo intenso olor a hierro me provocaba náuseas o, simplemente, jugaba con los perros de mis primos. Mientras tanto el resto del mundo tenía su tarea, ya sea en la máquina de llenar el embutido o en el despiece del par de animales que servirían para surtirnos de salchichón, chorizo y otras exquisiteces culinarias por unos meses. Si cuando se dice que del cerdo gustan hasta los andares... es por algo !

Las reuniones familiares me provocaban dolor de barriga. Mi extrema timidez hacía que aquellos acontecimientos fueran auténticas pruebas de fuego. No era tan mayor como para que mis primos mayores contaran conmigo, ni tan niño para que los juegos de los más pequeños me motivaran así que por regla general permanecía todo el tiempo junto a mi madre, viendo disfrutar a todo el mundo y sintiéndome más y más pequeño ante ellos.

Sin embargo es ahora cuando echo de menos esas cosas. Ahora los roscos fritos es mejor comprarlos, y si damos con algún sitio que los hagan en condiciones (o como los hacían antes) decimos "Qué buenos!" y soñamos con tiempos pasados que pueden parecernos mejores (parafraseo a Karina, sí, qué pasa xD). El salchichón del Mercadona es barato y no hay mucha gente que quiera pegarse semejante paliza para hacerlo (que si luego no te sale bueno...). La familia ya está bastante mermada por desgracia y las pocas viejas glorias no están para muchos trotes... Y lo echo de menos.


Será que me estoy haciendo mayor...



Náaah.... xD El cambio de año, que me tiene trastornao.

7 comentarios:

Karz dijo...

(carraspeo, carraspeo, tos...) Ejem, ¡¡¡VIEJUNOOOOO!!!

Yo también he odiao siempre las matanzas. La verdad es que me hacían sentir bastante inútil. Al final lo que hacía era llevarme manuales de D&D o libros de la Dragonlance, echaba un rato por la matanza y cuando mi padre se despistaba (si me veía se me caía el pelo) me iba al coche a leer XD.

¿Echarlo de menos ahora? Las matanzas no mucho, pero los roscos fritos...

ramoncito dijo...

mmmm choriiiizoooo
mmmm salchichooooon
mmmm rooooscoooos

Clausius dijo...

Evolución se llama, algo normal por lo que pasamos todos. De todas formas, cuando más echas de menos las cosas es cuando no las tienes.

Saludillen.

Oneyed-Jack dijo...

Chico, una vez fuí a una matanza y joder, todavía tengo pesadillas con los gritos del bicho...arg

Con lo de las tradiciones familiares, algunas personas tienen suerte y se lo pasan estupendamente, otros no y se ve que estamos en ese grupo Josele. Las familias muchas veces no entienden que uno de sus miembros le pueda gustar algo diferente que al resto, yo que soy un frikazo del quince lo he sufrido en mis carnes. (Hablo de mis primos diez año mayores, dandome collejas y de mis tios mirandome como si estuviera loco).

Pero luego con los años, creces y aprendes a soportar las cosas mejor y a buscarte la vida para no tener que tragar con las reuniones familiares.

Pero lo peor es cuando tienes pareja, que tienes que cumplir con las tradiciones de tu familia y la de la suya, doble combo, asco completo.

Un saludo!

Giorgio dijo...

Cuando leo estas cosas me doy cuenta de que soy más de ciudad que un semáforo, jajajaja. Yo el chorizo... de Casa Tarradellas... xDD

Besicos!!

Charly dijo...

Pero bueno Jose, estas irreconocible. Ni que tuvieras 50 años. Creo que todos nos planteamos alguna vez para que sirven las reuniones familiares y demas tradiciones, pero como alguin ha dicho mas arriba, cuando no las tienes es cuando las empiezas a echar de menos. Sin ir mas lejos yo no soy muy partidario de las Navidades, y este año ni siquiera he salido en Nochevieja (por decision propia), y aun asi el dia 31 me acoste con una sensacion rara. En fin, disfruta de lo que tienes. A ver si hablamos en breve y asi nos ponemos un poco al dia.
Un abrazo Joselito.

Jorge dijo...

Estaba vagueando un poco y aqui me tienes leyendo un poco de tu vida, que hace un monton que no se nada de ti, y a Guti mejor ni preguntar que anda en su mundo!
Echamos de menos esas "tardes estudiosas"... y si parece ser que nos hacemos mayores y echamos de menos tiempos pasados, a mi también me pasa!
Un saludo!!