23.9.08

Paradojas de la emigración

Ser emigrante es, a veces, decir adiós más de lo que te gustaría. Igual que tu vienes y vas, la gente hace lo propio a tu alrededor, y te cuesta encontrar tu sitio porque lo que hoy es seguro mañana se tambalea y pasado mañana ni tan siquiera existe. Esto no debería molestar a alguien que lleva dando bandazos fuera del nido desde los 18 años, sin embargo uno tiende a coger cariño a todo lo que pasa por su vida, y las despedidas no son plato de buen gusto de nadie.

Mañana se me va Marilyn y un pedazo de mí se va con ella. Fué en este país donde nos conocimos, hace ahora 2 años, y desde entonces nos hemos perseguido. Después de Bélgica tocó Malta, allí la seguí yo. Luego otra vez Bélgica, tardó dos semanas en venir desde que yo me establecí... Ahora se va a Barcelona, y a mi me da por pensar qué hago aquí. Y no me faltan ganas para seguirla... Pero bueno, son etapas de la vida, uno nunca sabe cuándo ni cómo será el próximo encuentro y siempre queda la esperanza de que el destino nos vuelva a juntar.

Porque si se dice adiós más de lo que te gustaría, también es verdad que el ser emigrante es decir hola más de lo que te pudieras esperar. Sin ir más lejos hoy, debido a una fortuita coincidencia (un loco se ha tirado a las vías del metro de Bruselas), en pleno caos de la estación me he encontrado con un viejo amigo cuya pista perdí con el paso de los años. Resulta que lleva viviendo en Bruselas un mes... El mundo es un pañuelo.


Vuelven las entradas sesudas al blog... Las echaba de menos :P

1 comentario:

Rich [boyfone] dijo...

Pues sí, me ha encantado la entrada. Niño qué capacidad tienes de plasmar las ideas sobre ti y las circunstancias :)

Es cierto que has de decir más veces hola y adiós de lo que te gustaría pero también es muy fructífero: conocer gente, verte a ti mismo en diversas circunstancias que otra gente (asentada cómodamente en su vida cotidiana) se pierde, de vivir mucho en poco tiempo y de sacar todo el jugo a las experiencias por las que pasas.


[por cierto, bonita coincidencia]

Un abrazo, ¡majísimo!