10.9.08

Pequeñas rutinas

Hay 2 días en semana en los que lo doy todo. Después de 8 horas de curro me esperan 3 horas de clases de holandés, por lo que entre pitos y flautas salgo de casa a las 7.30 y vuelvo a las 22.30. Pero esta monumental paliza tiene una gran recompensa que, en la medida de lo posible, estoy intentando meter en mi rutina.

Resulta que si todo va bien hay casi una hora entre que salgo del curro y empiezan las clases, así que he decidido adueñarme de un banquito al lado de la escuela de idiomas, justo en la orilla del canal de Mechelen. Allí me siento a tomar el sol (he sido realmente afortunado estos días, cuando he tenido clase ha hecho un tiempo medianamente bueno) , a comerme una fruta para engañar el hambre y a no pensar en nada. Hoy no había mucha gente por allí, así que me he tumbado a mirar cómo las escasas nubes pasaban a toda velocidad por un cielo azul intenso que nunca me dejará de impresionar.

Y es allí, tumbado al sol (que calienta pero no mucho), sin hacer nada más que esperar a que llegue la hora de mis lecciones; es allí cuando para mis adentros me maldigo y a la vez sonrío al decirme : Gilipollas, te gusta Bélgica.

8 comentarios:

Giorgio dijo...

Sí, las nubes se mueven sorprendentemente deprisa en Bélgica. Supongo que por eso llovía, salía el sol y se nublaba de nuevo unas 30 veces a la hora, jaja.
En la vida a veces parece que las cosas sucedan a rachas... y parece que por fin comienza un cambio de ciclo para ti. Y no sabes lo que me alegro de que por fin empiece a brillar el sol para ti en esa tierra, pequeño, aunque de momento caliente lo justito. Que ya tocaba, coño!!

Un abrazo enorme de grande, rubito!

:)

Pablo dijo...

Yo también estudié el holandés durante algunos años y era realmente agotador. La verdad es que hay que tener mucha fuerza de voluntad para pasar tres horas de clase después de ocho horas de curro. Y en tu caso, al menos, vives en una zona neerlandófona, porque yo, en Bruselas, no utilizo el holandés jamás. Aquí no lo habla ni cristo. O por lo menos, ni cristo que no lo haya aprendido desde pequeñito.
En clase, sobre todo en los primeros cursos, había nada más que morillos que querían hacer méritos en el país y algún que otro europeo despistado...
Yo lo aprendí un poco porque es uno de los idiomas del país en el que vivo y también porque mi novio es holandés y él habla bastante bien español...
Pero bueno, práctico, lo que se dice práctico, no lo es. Es un idioma súper difícil que hablan cuatro gatos. Para qué nos vamos a engañar...

aLi dijo...

Me siento identificada contigo, yo estos 3 últimos días no he tenido tiempo de nada, Piticli (el robot) me tiene absorvida, (y las fiestas tb), parece que no quiere andar y prefiere seguir gateando, pero el día que ande lo hará a 10.000 revoluciones :D

Aquí el cielo es raro verlo despejado, pero cada día se despeja un poco para que me haga disfrutar de ese color azulado :)

Sr. Calavera dijo...

Hamijo Josele, me has recordado a cuando estaba de prácticas en el periódico. Al ratico que pasaba cada día en una cafetería cercana justo antes de entrar...

La sensación de que aunque estés pasando por un momento duro, lo estás haciendo bien. :D

Un abrazo. Señor Rubio.

Anónimo dijo...

Hey! cuidate gañan! saludos desde alemania :P
javi

Josel3 dijo...

@Kasugaz: las nubes se mueven rápido porque no hay ni un monte en kilómetros ... :D Todo son rachas, desde luego, y parece que los cambios tan esperados están llegando :)

@Pablo: A mí me gusta el holandés (aunque le llame mordoriano y tal..), no sé hasta qué punto me podrá servir en el futuro, lo que sí se es que uno nunca sabe dónde va a acabar :D

@Ali: el erasmus es la etapa de tu vida donde te das cuenta de que los días de horas son ridículamente cortos... disfruta y aprovecha al máximo !!!!

@Barbas: el descanso del guerrero, es parada obligada para seguir caminando.. y qué quieres que te diga, bélgica engancha aunque no sepa explicar muy bien por qué.

@Javi: gañaaaaaaaan!!! que estas en alemania!!! tenemos que hablar !!!!! cuidate tu también !!

pamina dijo...

me has recordado mi viaje a londres cuando un dia paramos a tomar un sandwich y unas galletas en un parke contruido dentro de las ruinas de una iglesia. fue un momento mágico lejos del ruido de los coches y del trasiego de la ciudad.
Perdona ke casi no comente pero es ke estoy sin ordenador... de momento ;)
un abrazo muy fuerte
Pamina

Borja dijo...

Estoy seguro que el 17 de Enero con ese solecito que tanto calienta pensarás lo mismo tumbado en ese banco.... :p