8.12.08

La entrevista (I)

(Relato ficticio, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia...)


Hay días en los que decides jugarte el futuro y saltar al vacío, darlo todo una vez más, esforzarte por ser el que nunca has sido para obtener algo que sabes que no te mereces. Esos días, amigos, son días en los que el karma te suele llevar la contraria, jugándotela en cada esquina...

Había que estar alerta, pero yo no lo estaba. Llevaba 5 horas de sueño encima cuando, no sé ni cómo, comenzó mi periplo entre tranvías, trenes... Hay que reconocer que verme de traje impone, pero impone mucho más ver la cara de humanoide empanao que tengo por las mañanas... Me arreglo la corbata y me subo al metro, convencido de que tengo que parar en X. Llego a X, donde debería coger un bus, pero allí no hay parada que valga... Andurreo por las cercanías del apeadero, pregunto, observo... Cuando me da por mirar mi plano me doy cuenta de que me debería de haber bajado 5 paradas antes. Empezamos bien.

Llego por fin a la parada perdida, y cuando salgo de la boca del metro contempo con impotencia como el autobús que tenía que cojer se va en mis narices... Calma, seguro que hay otro, aún no llegas muy tarde, solo serán unos 10 minutos...

Unos 20 minutos después de lo previsto servidor cruza las puertas de un moderno y frío edificio. La primera vez que estuve en una empresa de reclutamiento de personal me trataron genial. No me encontraron trabajo, pero me trataron genial. A ver si en esta segunda se portaban un poco más, al menos en esta ocasión sabía a por qué puesto iba (programador de una conocida empresa bancaria). Entro en el hall, donde solo hay un par de ascensores (qué moderno...) y subo a la recepción. Hay un par de rubias detrás d ela mesa, cuyos rostros apenas se inmutan al verme.

- ¡Hola! Llego un poco tarde, llamé antes, mi nombre es José Manuel ...
- Le estábamos esperando, acompáñeme por favor. - Una de las rubias, la que tenía más mechas, se incorpora y, cogiéndo un pequeño reloj-despertador me guía por las instalaciones. La planta, distribuida en un pasillo circular, albergaba pequeñas salas de reuniones. Nos paramos delante de una y la chica me invita a pasar.

- Esta será su sala hoy. Aquí tiene el planing del día, y el texto de introducción. Una compañera vendrá en 5 minutos por si tiene alguna duda. Buena suerte - y apretando un botón del despertador, se va.

Qué bizarrada....

3 comentarios:

Héctor dijo...

Y luego ¿te hicieron hacer el pino puente mientras te apuntaban con un rifle? Joee que misterio!! Cuenta cuenta!

Sr. Calavera dijo...

¿Ficticio? ¿Seguro?

Josel3 dijo...

@Héctor: paciencia... Pero algo así... xD

@Bárbido: mmmm, no, muy seguro no está, pero hay que cubrise las espaldas... Q uno nunca sabe si su jefe lee su blog xD