31.3.09

Praga, la vuelta

Volvía de Praga y me sentía raro. No sé si tendrá algo que ver el hacerse mayor, aunque supongo que estos días he estado más perceptivo de la cuenta. Detalles, como siempre, son los encargados de alertar tus sentidos y te hacen caer en la cuenta de que algo está cambiando.

Una antigua compañera de trabajo que vivió una temporada en Inglaterra me dijo una vez que vivir en el extranjero molaba porque era como estar siempre "de vacaciones". En su momento no supe captar todo el significado de la frase, probablemente porque para mí "estar de vacaciones" siempre ha sido ese periodo entre los exámenes de septiembre y el compienzo del curso en el que, si tienes suerte, no estás poniendo copas o repartiendo pizzas.

La parte buena de estar de vacaciones es bastante obvia: conoces sitios nuevos, te asomas a otra cultura... Luego está la parte menos buena: la morriña de la familia, las ganas de que tal o cual persona estuviera ahí contigo... Unas vacaciones de una semana ( o de un mes ) no dan como para ver la parte menos buena, pero cuando ya llevas una buena temporada fuera se va notando un poco más, y se va concretando ese sentimiento desubicado del saberte fuera de casa, pero en casa.

Veía a los chavales de viaje de estudios que llenaban las calles de Praga y me daba cuenta de lo distinta que era su visión de la mía, y del poco tiempo que parece haber pasado desde que yo estaba en su posición. Ellos volverían a casa y les contarían a su familia y amigos lo bien que se lo han pasado, las trastadas que han hecho... Sus madres les mimarán porque vendrán más delgados, y en unos días todo será como antes. Yo pensaba en la vuelta, en que me gustaría tener una vuelta así, pero sabía que aquí no me esperaría nadie. Nadie estaría pendiente de cuándo llego para ir a recogerme, y contentaría la curiosidad de los pocos que me pregunten por el viaje con un "Sí, todo muy bien, muy bonito.". Pensaba en la vuelta y no me quería volver, o mejor dicho, quería volver a la casa de mis padres, o al piso de estudiantes de Málaga donde empecé a escribir este blog. La soledad no es algo que se pueda controlar a nuestro antojo, qué le vamos a hacer.

Entonces monté en el tren dirección Antwerpen, con casi dos horas por delante para mí solo. Hacía sol y decidí apoderarme de una ventana en el piso de arriba, desde donde pude contemplar esos campos verdes y esas llanuras que tanto me gustan. Derrepente, todo era un poco más familiar, menos hostil para mi quejumbrosa vuelta. Empecé a pensar en los recados que tenía que hacer al llegar a casa, mañana tengo que llevar tarta al curro por haber sido mi cumple, y debería comprar algo de comer, llamar a mis padres... Creo recordar que era algo de Kylie lo que sonaba en la ngage cuando, respirando hondo caí en la cuenta: estaba volviendo a mi casa, y aunque todo sea un poco distinto, no está mal.

:)





p.d. En próximas entregas comentaré algo de la ciudad, ahora no dispongo de fotos por el inesperado fallecimiento de mi cámara pero haberlas haylas. Además, mola más contar las historias empezando por el final :P

9 comentarios:

Charlotte Harris dijo...

Tio, has explicado como me siento, mejor de como lo hare yo nunca!
La verdad es horrible cuando vuelves, y no hay nadie, a quien contarle que has visto, o tal o cual anecdota.
Es una sensación tannnn raraaaa!

Yo creo que los viajes se disfrutan diferente de cada forma, y a nosotros nos a tocado esta.

Un abrazo!

ektwp (^^.) dijo...

Pues si, siempre viene bien tener a quien darle la chapa con nuestras historietas; agarra el skype y fusila a quien puedas, te sentirás mejor!

Porque si no, te veo hablandole a un balon de rugbi... :P

aLi dijo...

Yo creo que toda esa melancolía, es por culpa del sol. Cada vez que aquí se asoma un poquito me imagino en alguna playa de Málaga tirá en la arena... Y lo de las perpetuas vacaciones es una verdad como un templo, también es verdad que yo no hago ni el webo y mi visión es totalmente distinta a la vuestra.

Un abrazooo y espero que no te hayas bebío to la cerveza de Praga y me hayas dejao algo!!! ;)

Josel3 dijo...

@Charlotte: Todo en esta vida es pasajero, o eso dicen... igual un día lo que se nos hace raro es lo otro, y añoraremos esto :)

@Héctor(no pienso descifrar tu nick nuevo): No era de balonmano? Se lo preguntaré cuando llegue a casa... :P El skype lleva ya casi 3 años echando fuego :D

@Ali: ainss la playa, y el solecico... de verdad qué morriña más morriñosa! Tranquila que te he dejao birra allí, para acá sólo me traje una botellita de absenta :P

eu dijo...

¡que bien ya estas en casa! Estaba pensando cuando llegarías!. Me voy acostumbrando a leerte.

Comer, hablar, amar dijo...

Es lo malo que tiene salir a vivir fuera, que ya no se siente uno totalmente en casa en ningún sitio.

A pesar de haber decidido hacer de Bruselas mi casa y de llevar cinco años y medio aquí, no puedo evitar tener un sentimiento de no pertenencia. Por desgracia lo mismo me pasa cuando vuelvo a Madrid, sobre todo porque es ahí ahora donde voy de vacaciones (como dices en tu mensaje) y al poco tengo ganas de volver a casa=Bruselas.

Al menos, desde que tomé la decisión de quedarme aquí definitivamente se ha eliminado una incertidumbre importante en mi futuro, con lo que puedo disfrutar más.

Ainhoa dijo...

Pues sí, es lo malo de estar lejos de casa, pero yo pienso que cuando ves "esta" como tu nueva casa es un gran paso. Tenemos dos casas, dos mejor que una, no? Y ahora tenemos los chats, skype y los blogs, te imaginas los pobres emigrantes hacetan solo veinte años? Podemos considerarnos muy afortunados.

Josel3 dijo...

@Eu: y por aquí es más baratico seguirme la pista eh? jajaja

@Ramón: lo de eliminar la incertidumbre de quedarme o no a veces se me antoja como una asignatura pendiente... Aunque veo que cada vez me da más pereza irme, supongo que será por algo... A veces me gustaría sentirme en casa en algún lado, pero creo que una vez has vivido un tiempo fuera, ese sentimiento es complejo de recuperar.

@Ainhoa: Siempre he dicho que yo no habría tenido valor de irme hace 20 años, me aterra la desconexión con mi familia y amigos. Y la verdad es que sí, que es una suerte tener 2 casas (sobre todo en los tiempos que corren y al precio que están las hipotecas... :P).

Sísifo de Éfira dijo...

Morriña: palabra de origen gallego que utilizan todos menos los gallegos.
Aquí decimos saudade, que es más linda.