21.12.09

Cuento de Pre-Navidad

Aquella mañana, la ciudad se levantó cubierta de nieve. A él poco le importaba, lo tenía todo preparado para salir corriendo a la hora prevista, un poco antes de lo estrictamente necesario, por si los trenes hacia el aeropuerto iban con retraso. Ultimó los detalles en el estudio y finalmente desenchufó el router, gesto que siempre traía consigo una ausencia medianamente prolongada.

Caminó, no sin trabajo, a través del parque nevado. El calzado que había elegido no era el más apropiado, pero ni se le ocurría pensar en llevarse las botas de nieve a su destino. Demasiado, pensó, y no pudo evitar fijarse en las mujeres que, con tacones, corrían a través de la nieve para llegar a tiempo al tranvía. Estos iban más lentos y llenos de lo normal, y parecían no fallar de momento. El día era frío pero soleado, nuestro protagonista tomó la última bocanada de aire helado y subió en el tranvía de turno, sin saber muy bien dónde colocar la pequeña pero exageradamente llena maleta.

Más tarde, en la estación, todo iba según lo previsto: trenes con retraso, bastante retraso o cancelados. Él se puso a esperar en el andén, sonaba "viaje de estudios" de Lori Meyers en su mp3, quiso echar mano a su cartera para comprobar si llevaba suficiente dinero para el tren cuando el tiempo se paró. La cartera se había quedado en casa.

Como si de una maratón se tratara, nuestro protagonista se tomó unos segundos para prepararse mentalmente de lo que iba a venir, miró a un lado y a otro y salió disparado escaleras arriba a por el tranvía que antes le llevase de vuelta al hogar. Una señora judía y su prole bloqueaban la escalera de bajada, hecho que le impidió tomar el tranvía y tener que esperar 10 minutos a que otro, rebosante de humanidad y gente, llegase.

En su cabeza figuraban frases como "Todo el mundo ha perdido un vuelo alguna vez", "cuánto costará un billete para mañana...", o incluso "Seguro que en casa de tal no les importaría que me quedase a comer en nochebuena". Entretanto, ya volvía con la cartera en la mano y los pulmones congelados por el esfuerzo a temperaturas bajo cero. "Que no haya salido" pensaba, sin demasiada esperanza.

Al llegar de nuevo a la estación apenas podía creer qué veían sus ojos. El tren seguía allí, por un fallo técnico, y arrancó tras 5 minutos. Llegó al aeropuerto 30 minutos antes de embarcar. Moraleja: a veces a la gente no tan buena le pasan cosas buenas.

Feliz Pre-Navidad :)

7 comentarios:

Ramón G. L. dijo...

Qué grande. Me alegro de que te vaya todo bien.

El otro día llegó a mis manos una foto de Góspel que salíamos tú, Chipo, Isaías y yo, pero no se qué he hecho con ella.

Lee mi blog de vez en cuando anda, que tienes bastante culpa de que lo escriba.
larazonextraviada.blogspot.com

Un abrazo
Ramón

Anónimo dijo...

A veces los ángeles se confabulan para que las cosas nos salgan bien :D
Eso... o tienes una suerte extraordinaria... A lo mejor te toca la loteria!!! acuerdate de mi, vale? ;)

un abrazo!

Pamina

Karz dijo...

Lo que empieza mal suele acabar mal y lo que empieza bien... oye, lo que empieza bien no sabemos como acabará pero por lo menos algo bueno ya te has llevao, ¡así que que te quiten lo bailao!

¡Feliz Pre-navidad, Navidad y Post-Navidad!

Clausius dijo...

Vaya, te quejarás... Yo casi pierdo todo también ayer, con la nieve y los atascos... Pero salió bien :)

Saludos, "gente no tan buena"

Charlotte Harris dijo...

Yo aun no e perdido un Avion, y eso que ha gafe no me gana nadie. Aunque tampoco a previsora!
Aun me acuerdo las 5 horas que pase en la sala (Llamarlo terminar, es una halago) que pase en el Aeropuerto de Varsovia
Por cierto, quien ha dicho que eres una mala persona, QUE LO RAJO XD!
FELIZ NAVIDAD!

Ainhoa dijo...

ufffff. Feliz navidad!!

Ramón dijo...

Yo me quedé tirado por culpa de la nieve. 3 días de retraso para llegar a Madrid.

Me alegra ver que algunos tienen suerte :)