26.11.09

When I was young...

Una de las cosas que más curiosidad me provocan cuando adquiero cierto grado de confianza con alguien es saber cuál es su recuerdo más antiguo. La respuesta siempre es sorprendente, a veces muy tierna, otras algo difusa... y me gusta recordar eso en concreto, de esa persona en concreto. Lo considero especial, como una foto de la infancia, quizás sea porque de mi infancia no hay muchas fotos y necesito algo a lo que agarrarme, como todo nostálgico empedernido.

Cuando me lo preguntan a mí, siempre cuento dos recuerdos, porque no sé qué pasó antes y qué pasó después. Uno de ellos es cuando conocí a mi amigo Javi (del que hace años no sé nada, pero sé que está bien porque lo ven por el pueblo). Creo que tendría unos 3 años, me sentaron con él en el típico banco de arena de la guardería. Él me echó tierra en la cara, yo me puse a llorar, nos separaron y al día siguiente eramos amigos. Este recuerdo me hace gracia porque a mí se me olvidó en un momento dado, pero Javi me lo recordó cuando teníamos 15 años o así.

El segundo recuerdo quizás es más nítido que el primero, y no es de un momento, sino de una semana entera. Yo tenía 3 añitos y medio, y esa semana mi madre estaba en el hospital. Mi padre me despertaba todas las mañanas y me preparaba el desayuno, cosa muy llamativa para mí ya que nunca lo había hecho (y nunca lo volvió a hacer, por cierto). Recuerdo las tostadas con mantequilla y mermelada, que yo veía enormes, pero que mi padre me insistía que comiera porque "ya era grande". Yo no entendía muy bien qué pasaba, sabía que mi madre estaba en Granada, y todo el mundo decía algo sobre un hermanito.

Les pregunté a mis vecinos, dos hermanos, uno mayor que otro, y me dijeron que cuando nace tu hermanito tienes que ir a un sitio enorme con muchas camas para verlo, y que te dan leche con galletas. Con semejantes indicaciones y más dudas que otra cosa, llegué aquel día al hospital. Mi madre dice que cuando la ví, después de una semana, me puse a hacer pucheros (siempre he sido muy madrero, qué le vamos a hacer) y me bebí un zumo que le habían traido las enfermeras. Luego me dijo que fuera a ver la cuna que tenía al lado, y allí acostada, pequeñísima y guapísima (desde recién nacida!) estaba mi hermana.

Hasta años después no me enteré de que los médicos le habían dicho a mis padres que sería niño, y que mi padre por poco la lía cuando le dijeron "enhorabuena, ha tenido usted una niña preciosa". En aquel momento sólo tenía ojos para la criatura que dormitaba en aquel batín blanco, para luego seguir sus primeros pasos en casa de mis abuelos, o sus primeras palabras, llevarla de la mano al colegio, en la moto al instituto, en el coche a Granada... Mañana hará 22 años de este recuerdo, 22 años que se me lleva cayendo la baba con la niña... Y ojalá que sean muchos más :) Felicidades ¡guapa! Que todos tus sueños se hagan realidad.

18.11.09

Contrastes, contrastes, contrastes...

Para ser un país tan pequeño, Bélgica es un país de contrastes.

Si hablamos de la gente que te puedes encontrar, yo haría una división entre expats y resto del mundo. Hasta la fecha me había relacionado casi al 100% únicamente con otros extranjeros, o a unas malas belgas que han vivido en el extranjero. De ese grupo hay muuuucho que decir, todos los expats que conoces tienen una historia detrás, y para mí todos son especiales porque según la circunstancia me puedo sentir identificado con ellos, por las vivencias que nos tocan, las dificultades que pasamos día a día aquí, etc.

Del otro lado tenemos a los belgas, le plat pays, que aunque acojen muchísimos extranjeros y cuentan entre sus filas con segundas y terceras generaciones de emigrantes, siguen teniendo un punto provinciano tan inesperado como genial.

Hay una chica en el trabajo cuyos padres son españoles, pero que nació aquí. Por un lado, pudiera parecer que ella debería de tener ese espíritu expat, y a ratos lo tiene: le encanta españa, ir de vacaciones allí, lo vive en la feria rociera de Vilvoorde... Pero por otro tiene esa parte provinciana que los extranjeritos tenemos tan olvidada, y las cosas que me dice me provocan tanta risa como ternura.

Ayer me hizo el interrogatorio, de por qué estaba aquí, y le dio mucho sentimiento comprobar que estaba "solo" (no tengo familia aquí). Enseguida se ofreció a presentarme gente, españoles incluso, para hacer amistades y tal... Yo, al ver que mi historia quizás pintaba demasiado "solitaria" para ella, decidí suavizarla mucho, y enfatizar la de amigos que tengo y la de gente que he conocido, y lo mucho que he aprendido de todo y de todos. Ella se tranquilizó un poco, pero al final de la conversación me dijo que un día nos íbamos a ir de compras los dos juntos, propuesta que acepté encantado.

Hoy me ha preguntado si es que yo no como. Normalmente almuerzo en mi mesa porque 1-Todo contacto social del informático con el resto de la empresa terminará en un vistazo a su PC y 2- No tengo confianza con nadie como para decirle: oye, ¿puedo sentarme contigo a almorzar?. Le dí la segunda razón (la primera es mostrar tus cartas al enemigo, por muy maja que sea esta chica), y me dijo que no se podía creer que un español nacido en españa fuese tímido. En ese momento y, como es normal en mí, me puse como un tomate, y ella se descojonó un poco bastante. Me dijo que ya se encargaría ella de eso, que lo de ser tímido no se lleva. Ains, estos hispanobelgas,pa echarles de comer aparte!! :D

11.11.09

La Wendy

Nuestra profesora de francés es una mujer digna de admirar. Creo que es la docente que más patazos mete de todos los que me he encontrado hasta la fecha (y eso que nos da clase 3 horas a la semana...).

Nos deberíamos haber dado cuenta en su día, cuando afirmó que el holandés tenía muchas más palabras que el francés, pero ni el Corre ni yo teníamos un par de diccionarios para pesarlos, así que se la dejamos pasar. Pero van sumandose cosas a la lista:

Un buen día comenta que, en el exámen, las preguntas serán en francés. La clase entera protesta, menos el Corre y yo, que ya llevamos aprendidos unos pocos idiomas y consideramos que es lógico que en el SEGUNDO AÑO esto sea así. La Wendy, en vez de esgrimir el argumento educativo, se excusa diciendo que hay alumnos que no viene de flandes, y que no sería justo para ellos. Toda la clase nos odia desde ese día. Haciendo amigos...

La buena mujer siempre se queja del chovinismo francés, osea, de lo patriachicas que son los gabachos y lo exagerado de su amor por su país. El término chovinismo viene del francés, así que no es de extrañar... Pero nuestra profa siempre tiene una coletilla para decir que los flamencos son mejores (ojo que dice flamencos y no belgas), por ejemplo, a la hora de elegir destino de vacaciones. Ayer se reía porque la mayoría de los franceses se quedan en Francia para sus vacaciones, mientras los belgas están por todo el mundo ( bueno, 50% en España, 50% resto del mundo). A mi me dio por preguntarme si no sería una cuestión de tamaño, ya que Bélgica es unas 20 veces más pequeña que Francia y por lo tanto, tiene menos oferta de ocio y menos lugares a donde ir... Ojo que a mi también me encanta Bélgica, pero hay que ser objetivos señora, y más que chovinistas, yo diría prácticos porque total, si vas conduciendo por Bélgica y te pasas un par de salidas ya estás en otro país.

Me preocupa que el resto de alumnos, todos flamencos, no se paren a pensar estas cosas. O igual sí lo hacen y no nos lo comentan, porque nos odian. Mientras tanto, el ritmo de la clase es lento y farragoso, quien diga que a los belgas se les dan bien los idiomas tendría que especificar y decir "a los belgas con estudios superiores", porque el resto son tan cazurros como cualquiera o más. Y eso que tienen una zona de habla francesa a media hora en coche... Bélgica, que hermosa y separatista eres.

1.11.09

Primero de Noviembre

El post de hoy viene impulsado por otro, del amigo Barbas, que me ha hecho sintetizar un poco todo el remolino de ideas que circulaban por mi cabeza a santo de este tema. Es curioso como la lectura ayuda a ordenar la mente, a veces no hemos dado con la clave para expresar algo, pero es posible que alguien sí lo haya hecho.

El día de Todos los Santos es uno de los días señalados en el pueblo. La gente empieza a hacer planes de limpieza semanas antes, las floristerías hacen su agosto y el cementerio pierde su rutina de abandono por, al menos, una semana. El propio día festivo apenas se puede aparcar en un km a la redonda y, quien más quien menos, tiene a alguien a quien limpiar la tumba, poner flores y hacer compañía.

Como todo acontecimiento social en el pueblo, el ritual contiene una gran parte de "compromiso". Quedar bien con el vecino de tumba es casi más importante que quedar bien con el que está dentro de la tumba, incluso alguna vez oí en boca de una señora mayor críticas a "lo poco limpia" que estaba esta tumba o esta otra... Hay mucha gente que va "porque hay que ir" y punto, yo hace unos años también lo hacía. Pero de eso hace mucho.

Cuando tenía unos 15 años, uno de esos días, yo caminaba por el cementerio con mi abuelo. Mi bisabuela había muerto ese año, y estábamos viendo su tumba, en un nicho nuevo que mi familia había comprado. Entonces mi abuelo, un hombre callado que irradiaba tranquilidad, señaló el nicho y me dijo: José, ahí me enterrarán a mí. En honor a la verdad no recuerdo qué le dije, aunque supongo que fué algo así como "No diga usted tonterías", haciendo uso de esa creencia tan extendida en la que pensamos que todos somos inmortales. En sus palabras quise notar un atisbo de petición, un "no te olvides de venir a verme de vez en cuando"... pero mi abuelo era tan indescifrable y suyo como buena persona, así que ahí quedó.

Dos años después, un 13 de Marzo, lo enterrábamos donde él me había marcado. Desde ese año intento ir siempre, aunque estos dos últimos he faltado a la cita por estar dando tumbos por el mundo. Por eso, cuando bajo al pueblo con tiempo, me gusta pasar una mañana en el cementerio. A veces es necesario contemplar algo que no cambia nunca, para ver cuánto ha cambiado uno mismo, hacer balance y mirar adelante con más energía.

Hoy estoy de nuevo en Alemania, mi día de los santos ha sido de todo menos típico y anoche se celebró el Halloween bruselense en la kdd blogger. Parece que en mi vida todo fluye y nada se queda, y aún así a veces me da la sensación de que en el pueblo todo está congelado esperando a que yo vuelva. Muy curioso, sí señor.