22.12.10

Pesadilla antes de Navidad

Todo el mundo tiene pesadillas recurrentes. Estar desnudo en medio de clase, caerse por un precipicio, soñar que te persiguen o que han matado a alguien... No me voy a detener en las posibles conclusiones que Freud sacaría de todo esto, y no me gustaría que nadie las sacara de mi pesadilla recurrente, porque os la voy a contar ahora.

Resulta que está lloviendo, y es de noche. Algunas farolas funcionan, otras están rotas y echan chispazos... Miro alrededor y reconozco el escenario: es mi barrio, y a unos metros está "el puente viejo" de Loja. No sé muy bien por qué pero tengo que cruzarlo, y a ello me dispongo cuando descubro que está muy deteriorado, hay grietas y algunas barandas se han caído al río. Sigue lloviendo y no es muy seguro seguir adelante, pero yo lo hago. Salto de un lado a otro pero en una piedra pierdo el equilibrio y me precipito los 15 metros que separan al puente del río... y justo cuando voy a zambullirme en el agua despierto.

A veces cambia un poco y es de día, incluso una vez antes de caer al agua ví a alguien lavando ropa en el río a la antigua usanza... pero a grandes rasgos habré tenido ese sueño unas 30 veces a lo largo de mi vida. Hasta aquí todo bien, si no fuera porque hace unas semanas empezaron a arreglar el puente viejo y ahora es solo peatonal, debido a las múltiples grietas que han tenido que abrir. Por lo que ayer, cuando pasé por allí andando, ví mi pesadilla echa realidad... Por suerte las barandas estaban en su sitio y nada digno de mención ocurrió... Bienvenido a Loja.

Venir al pueblo siempre son muchos sentimientos encontrados, cada vez más. Siento como cuanto más tiempo paso en Bélgica más raro me resulta todo. La gente grita, la picaresca está a la orden del día... pero es el protocolo lo que más me enerva. Misas de difuntos, visitas por compromiso devolviendo otras visitas anteriores, regalos comprados a regañadientes y por obligación, comidas familiares que provocan más dolor de cabeza que alegría... Me he acostumbrado a mi burbuja, a mi mundo de poquita gente pero escogida, a mi intimidad, mi anonimato al andar por cualquier sitio. De aquí al sociopatismo no debe haber mucha distancia, aunque en el fondo esto solo me lleve a redescubrir que, por mucho que piense en volver a España, nunca podría volver al pueblo. Y no es algo agradable de recordar.

Pero como siempre, mejor nos quedamos con la cara amable de todo esto. La familia, los amigos de siempre, las comilonas y los ratos de estar tranquilo en casa, sin pensar en nada, porque estás de vacaciones de todo: del trabajo, de tu burbuja, de tu casa... Y viene genial desconectar aunque sea unos días.

Pasad unas felices fiestas y, para quien no le haya tocado el gordo... recordar que hoy es el día de la Salud, y que eso es lo más importante que tenemos :)

3 comentarios:

Libelula dijo...

Qué bien describes los sentimientos del expatriado!
Me hago fan de tu blog pero ya.

SSB dijo...

Dulces navidades dice mi miguelo, con esa cara de alegría y timidez que tiene.
Las pesadillas y los sueños no son sino eso. En el momento que busques, encontrarás.
Volver a uno mismo, volver al pueblo, a casa de los papás, etcétera es una buena tarea para tomar conciencia de lo que somos.
Porque somos los de la burbuja (que no es tal), los de fuera, y lo que queda por delante.
JA, vaya rollo.
Y el clima, ¿qué?
Además, seguro que te tienen como un marqués y engordarás 3 o 4 kilos de los buenos.
Pásalo bien, estés donde estés.
Por cierto, esta noche he dormido con mi Carletes porque los muñecos de su estantería le daban "suto".

SDFT dijo...

que buen blog