Resulta que está lloviendo, y es de noche. Algunas farolas funcionan, otras están rotas y echan chispazos... Miro alrededor y reconozco el escenario: es mi barrio, y a unos metros está "el puente viejo" de Loja. No sé muy bien por qué pero tengo que cruzarlo, y a ello me dispongo cuando descubro que está muy deteriorado, hay grietas y algunas barandas se han caído al río. Sigue lloviendo y no es muy seguro seguir adelante, pero yo lo hago. Salto de un lado a otro pero en una piedra pierdo el equilibrio y me precipito los 15 metros que separan al puente del río... y justo cuando voy a zambullirme en el agua despierto.
A veces cambia un poco y es de día, incluso una vez antes de caer al agua ví a alguien lavando ropa en el río a la antigua usanza... pero a grandes rasgos habré tenido ese sueño unas 30 veces a lo largo de mi vida. Hasta aquí todo bien, si no fuera porque hace unas semanas empezaron a arreglar el puente viejo y ahora es solo peatonal, debido a las múltiples grietas que han tenido que abrir. Por lo que ayer, cuando pasé por allí andando, ví mi pesadilla echa realidad... Por suerte las barandas estaban en su sitio y nada digno de mención ocurrió... Bienvenido a Loja.
Venir al pueblo siempre son muchos sentimientos encontrados, cada vez más. Siento como cuanto más tiempo paso en Bélgica más raro me resulta todo. La gente grita, la picaresca está a la orden del día... pero es el protocolo lo que más me enerva. Misas de difuntos, visitas por compromiso devolviendo otras visitas anteriores, regalos comprados a regañadientes y por obligación, comidas familiares que provocan más dolor de cabeza que alegría... Me he acostumbrado a mi burbuja, a mi mundo de poquita gente pero escogida, a mi intimidad, mi anonimato al andar por cualquier sitio. De aquí al sociopatismo no debe haber mucha distancia, aunque en el fondo esto solo me lleve a redescubrir que, por mucho que piense en volver a España, nunca podría volver al pueblo. Y no es algo agradable de recordar.
Pero como siempre, mejor nos quedamos con la cara amable de todo esto. La familia, los amigos de siempre, las comilonas y los ratos de estar tranquilo en casa, sin pensar en nada, porque estás de vacaciones de todo: del trabajo, de tu burbuja, de tu casa... Y viene genial desconectar aunque sea unos días.
Pasad unas felices fiestas y, para quien no le haya tocado el gordo... recordar que hoy es el día de la Salud, y que eso es lo más importante que tenemos :)