7.12.11

Bélgica tiene gobierno

Desde ayer, día de San Nicolás, mi querido plat pays tiene gobierno otra vez. Yo no soy ningún entendido en política ni pretendo serlo, pero sí me parece interesante comentar unos cuantos hechos curiosos que la ausencia de gobierno ha provocado y algún que otro porqué. No sé si a alguien le aclarará las cosas, pero creo que puede dar una pequeña visión sobre la compleja realidad belga. Un país tan pequeñito y con tanto lío!

- Hemos estado sin gobierno 535 días.

- En este tiempo, ha bajado el paro, ha subido el PIB y el salario mínimo. Pero también ha aumentado (y mucho!) la deuda pública, superando ampliamente a la española (fuente aquí)

- La riña política empezó por una serie de desacuerdos entre las zonas limítrofes del país, y con limítrofes me refiero a las que están dentro del llamado BHV (Bruselas - Halle - Vilvoorde ), zonas conflictivas por tener una representación amplia de ambas realidades idiomáticas (francés y holandés).

- En los 50-60, el dinero estaba en la parte francófona. Tras la crisis de la minería y la siderurgia, el dinero pasó a estar en las empresas de la zona neerlandófona. Estos últimos, que siempre han tenido un poquito de complejo de inferioridad, no toleran que los anteriores se estén aprovechando de los impuestos que ellos pagan.

- El nuevo primer ministro es de padres italianos, francófono y abiertamente homosexual.

- De estas 3 cosas, lo que más molesta a la opinión pública (con mucha diferencia) es que no habla holandés como los nativos. Es el primer presidente no neerlandófono en más de 30 años. Y sí, habla holandés, bastante bien por cierto.

- El discurso de investidura del primer ministro fue en los 3 idiomas nacionales (los 2 mencionados y alemán).

Por último una reflexión. ¿Os podríais imaginar algo parecido en España? A mi me cuesta, la verdad.

13.10.11

Poco a poco

Tras atravesar la ciudad, toca buscar aparcamiento cerca del hospital. No es la primera vez que voy y ya le tengo el truco pillado a las zonas, así que no tardo en encontrar un sitio. Con un poco de prisa, me dirijo al super de la esquina y compro unos dulces, que seguro le gustarán. Ana no tardará en llegar, me gusta ir a verlo con más gente porque así parece más patente que todos sus amigos estamos ahí para él. Compro dulces también para Ana y para mí, no sé si a él le gustará comer solo, pero a mí no me gusta, y los pasteles de manzana tienen buena pinta. Aún recuerdo cuando vomitaba todo lo que comía por culpa de los medicamentos, y perdió tanto peso. Por suerte mejoró, y con él su apetito, y creo que ya habrá ganado lo que perdió, incluso un poquito más.

Con estas cosas en la cabeza salgo de nuevo dirección al hospital. Ana me espera en la puerta, leyendo un libro. Le doy un beso, tiene la cara fría de esperar en la calle, igual me he retrasado más de la cuenta... pero llevo la merienda conmigo, así que no se enfada. Atardece y pronto acabará el horario de visitas, así que nos metemos en el edificio y nos dirigimos a la planta de recuperación física y motriz.

Lo encontramos tirado en la cama, pero sonriente. "Me están haciendo andar con un andador" nos dice nada más llegar, y los dos nos alegramos muy mucho. Cualquier persona que lo hubiera visto los primeros días de hospital ni lo habría imaginado. Y la semana pasada ya podía ir de la cama a la silla de ruedas solo. ¡Le pone tantas ganas! Es imposible no emocionarse. "Lo malo es que las viejas me adelantan por los pasillos" bromea, a lo que Ana responde que debe ser que las ancianitas tienen más práctica. Todos nos reímos y nos comemos los dulces, olvidando por unos minutos dónde estamos, que nunca viene mal.

Nos habla un poco de la rehabilitación, y de la posibilidad de que, cuando se encuentre mejor, asistir solo un par de horas diarias y poder volver a casa. Hace ya muchos meses que empezó todo y eso es lo que más ansía. La primera vez que lo ví en el hospital le dije que había que ponerse bueno y que sería un proceso largo, pero que había que ir poco a poco y no desanimarse. En aquel momento no lo entendió, no veía mejoría con el paso de los días. Pero ahora ya puede mirar atrás y decir que ha evolucionado.

Nos despedimos con un beso y salimos del lugar. De vuelta en el coche, comentamos que se ve mejor. Físicamente es notorio, pero anímicamente quizás lo sea más. Tanto tiempo en un hospital desesperaría a cualquiera, pero él ha sabido darle la vuelta a la situación y se esfuerza para estar allí el menor tiempo posible. Poco a poco.

15.9.11

Trabajando en la torre de Babel

El nuevo curro es un sitio peculiar.

Acostumbrado al Flandes profundo donde se habla flamenco o flamenco, llegar a un sitio donde los flamencos hablan francés (la mayoría) y los francófonos hablan flamenco (menos, pero bastantes más de lo que cualquiera se esperaría) desconcierta. Yo me manejo un poco mejor con el flamenco, aunque poco a poco el francés que mi querida Wendy me enseñó va dando su fruto.

En las primeras semanas me presentaron a mucha gente, y al presentarnos siempre se decía los idiomas que uno hablaba, pero no todo el mundo habla todos los idiomas igual de bien (me incluyo) así que elegir en qué idioma hablas con los demás puede traer más de un dolor de cabeza. Hasta la fecha intento hablar los idiomas nativos de mis contertulianos, pero los primeros días no estuve lo suficientemente seguro de mi francés así que ya se me han colao un par de francófonos que me hablan inglés... a ver si poco a poco voy mejorando, aunque por experiencia sé que cuando conoces a alguien en un idioma, es muy difícil cambiar ese idioma para conversar.

Ya he tenido que hacer un par de visitas a clientes, y he de decir que los flamencos se muestran mucho más agradecidos y sorprendidos (y con razón) de que un extranjero les hable en flamenco. Los francófonos, por contra, ni se inmutan. Supongo que ni se plantean que alguien que trabaje en sus tierras no maneje su lengua, y suponen bien: Wallonia, que no cuenta con demasiadas empresas internacionales, tiene además una tasa de paro ampliamente superior a la de Flandes, así que los guiris nos solemos amontonar entre Flandes y Bruselas.

La realidad lingüística de este país muy compleja. Tanto que ni los mismos políticos se ponen de acuerdo (aunque parece que están llegando a algo, después de año y medio sin gobierno). Hay mucha gente con ganas de separar las regiones y ahorrarse problemas, pero yo compruebo cada día que poniendo de nuestra parte, se puede convivir y trabajar perfectamente en los 2 idiomas. Bélgica, qué hermosa y bilingüe eres.

6.9.11

Cambiando el ordenata

Venga va, otro intento de retomar el blog, a ver  si se va pillando ritmo.

Una de las razones por las que llevo una temporada sin escribir, es porque he cambiado de ordenador. No es la más importante pero hay que poner alguna excusa fuera de la vagancia...

Divagaciones a parte, siempre me ha costado un poco acostumbrarme a los gadgets nuevos. Este nuevo portátil es más finito, más rápido y más bonito, y me ha salido bastante más barato de lo que me salió el viejo Toshiba, pero aún así me ha costado sentarme con él, acostumbrarme a su tacto, a su teclado... y ponerme a escribir.

No sé por qué siempre me cuesta estrenar las cosas, me pasa con la ropa, incluso con los videojuegos... quizás me pueda el sentimiento de tener algo por descubrir, y cuando me he decidido a trastear los entresijos del cacharrito me he llevado más de una grata sorpresa :)

Antes de nada decir que siempre le había tenido un poco de tirria a la marca de la manzana. Me parecían precios desorbitados, una moda solo apta para ricos, y un producto en el que se pagaba más la marca que el producto en sí. Aprovechando el viaje a los USA y viendo que me podía salir bastante más barato con el cambio a dólares, me empecé a informar de las características que me interesaban y me empezó a picar el gusanillo. Una vez en la tienda, lo probé un buen rato y tras comprobar que era lo que buscaba, decidí comprarlo.

Desempaquetando el nuevo portátil en la tienda, a la 1 de la mañana. U. S. A!!!

El viejo se lo han quedado mis padres, que pronto llegará el frío y les vendrá bien tener un ordenador con el que puedan estar al lado del brasero ;) Lo echaré de menos, ya que lo compré para venirme de Erasmus y ha sido mi compañero de aventuras todo este tiempo, pero creo que el otro es un digno rival. Como curiosidad, el nuevo me ha costado bastante más barato de lo que el viejo me costó en su día :)

A la izquierda el nuevo, y a la derecha el viejo.

19.6.11

Niu Yor, Niu Yor!


Bueno, a ver si conseguimos poner esto un poco al día...

Justo antes del cambio de trabajo, había un viaje planeado a la ciudad de las oportunidades: New York city. Dicen que si no consigues lo que te propones allí, no lo conseguirás en ningún lado, y supongo que si lo que quieres conseguir es subir unos kilillos, andar hasta que te du
ela el alma y que te falte tiempo para hacer todo lo que tienes pensado, es una afirmación bastante cierta.

Nunca he sido demasiado fan del estilo de vida americano, el patriotismo exagerado, la doble moral y hacerlo todo a lo grande no van mucho conmigo, pero siempre tuve curiosidad por la ciudad a la que tanta gente le ha cantado, escrito y amado.

Supongo que tienen parte de culpa el ser un poco seriéfilo, y que en todas las grandes
producciones de cine aparezca una u otra parte de Manhattan, el caso es que andar por esa ciudad fue para mi como estar contínuamente en una película. Es una sensación bastante especial que, unida al ajetreo y la prisa de intentar ver y hacer todo lo posible, hacen que la ciudad te atrape desde el momento 0. No sé si podría vivir allí, quizás demasiado lejos... pero sí tengo muy claro que quiero volver a esa isla donde cada rincón es una experiencia. Incluso me ha provocado un poco de curiosidad por conocer otras ciudades de los USA, pero eso será más tarde que pronto :)

De momento os dejo con mis fotos favoritas de este viaje, que es lo que la gente mira en los blogs. Y pendientes unos pocos posts más.





30.4.11

Expectativas

Es curioso como la vida (o Dios, o el destino, en lo que crea cada uno) nos va enseñando, entre otras muchas cosas, que las espectativas son algo que se debe tener poco/nada en cuenta. A mi esta lección me está costando bastante aprenderla, y me he llevado más de un disgusto y un cabreo por esto, aunque también alguna alegría. ¿Y a qué viene esto? Pues empecemos desde el principio.

Hace unos meses me puse a buscar otro trabajo. El de ahora está bien, gano un sueldo decente y viajo mucho, así que se supone que no debería tener queja... o si? Las condiciones están bien, pero el trabajo en sí, mi tarea diaria, es la de chico de sistemas, algo que (con todo mi respeto a los chicos de sistemas) aborrezco cada día más. Así que como la informática es una ciencia amplia decidí empezar a buscar nuevos retos, retos que mi actual empresa no me puede ofrecer. Buscando y buscando, y echando algún que otro currículum, hace cosa de un mes me llamaron de 2 sitios distintos.

El primer sitio no correspondía mucho con lo que yo quería hacer. Función amplia y poco clara, empresa informática tocha de la que yo nunca había oído hablar... No sabía muy bien cómo me habían localizado ni qué querían de mí, pero allí que me presenté a la primera entrevista.

El segundo sitio ofertaba uno de mis trabajos soñados: programador de móviles Android! Aunque la empresa parecía bastante más pequeña, me daba buena espina y me hizo mucha ilusión que me llamaran para la primera entrevista... y allí estuve también.

Tras la primera entrevista en ambos sitios mi opinión había cambiado drásticamente.

La primera empresa resultó ser un sitio que se preocupaba por formar y certificar a trabajadores, sedes en 47 países, ambiente internacional, buenas condiciones laborales y muchos campos posibles en los que trabajar. La entrevista transcurrió en holandés prácticamente en su totalidad, cosa que me hizo sentir orgulloso de mis progresos, y cuando al final el entrevistador me pidió hablar en inglés para comprobar mi nivel, me pude lucir un poquito más. Salí de la entrevista contento, casi eufórico, sabía que les había gustado y ellos me gustaban, pero no había que emocionarse tan pronto, aún me tenían que llamar para la siguiente, si es que de verdad les había gustado. Expectativas: de 0 a 100.

En la segunda empresa solo vi desorganización, de estas veces que entras a un sitio y no te gusta al momento, pero no sabes por qué. Tras valorar que mi experiencia no era la suficiente para el puesto que solicitaba (cosa que podrían haber averiguado fácilmente mirando el CV que les mandé) me ofrecieron un puesto de mitad chico de sistemas mitad programador, que a mi me sonaba a chico de sistemas que programa en sus horas extra... La entrevista transcurrió en inglés, pero me preguntaron cosas muy técnicas y específicas sobre lenguajes de programación y yo, que llevo 3 años sin tocar una línea de código, me defendí como pude pero claramente no fue suficiente. Salí de la entrevista cabreado, conmigo por no haber seguido programando, con ellos por hacerme esa encerrona y con el mundo por ser tan injusto. Maldecí el día que puse el pié en Bélgica y juré que si no encontraba otra cosa pronto me iría de aquí sin mirar atrás. Ya sabes, los típicos cabreos... No esperaba llamada para la segunda entrevista y, a decir verdad, ni la quería. Expectativas: de 100 a 0

Curioso resultado, ambas empresas volvieron a contactar conmigo para una segunda entrevista. Expectativas: más confusas que nunca.

Volví a la segunda empresa, donde me hicieron pasar unos test de inteligencia, más preguntas de programación, más entrevistas con más gente (en total hablé con unas 5 personas diferentes entre las 2 entrevistas) diciendo exactamente lo mismo a todos, sin que en ningún momento me hablaran de salario, ventajas, ni nada por el estilo. Los test salieron muy bien, y parece que, aunque fuese para el puesto de pseudo chico de sistemas, les gustaba. Expectativas: de 0 a 50.

Volví a la primera empresa, y me metieron en una entrevista con mucha peña, en muchos idiomas y preguntando cuestiones técnicas y personales, de coaching barato del tipo "cómo manejas el stress" (me pregunto si alguien contesta a esas cosas que le da porrazos al teclado o algo así xD). He de reconocer que no salí muy contento de esta entrevista, me abrumó bastante, pero luego al pensarlo en frío me dí cuenta de que no había ido tan mal. Expectativas: de 100 a 50.

Resultados:

La segunda empresa me contacta. Que lo sienten pero que a pesar de que les he encantado y que los test los he sacado de puta madre, no he demostrado interés suficiente en aprender(¿?¿?¿?¿?) y lo que ellos me ofrecerían en términos de salario sería bajar mucho lo que tengo ahora (que tampoco es una millonada), así que son buenos conmigo y me dejan marchar para que encuentre algo mejor (insisto, ¿?¿?¿?¿?¿?). Expectativas: a tomar por el culo.

La primera empresa me contacta. Me quieren proponer un contrato y quieren que me acerque para ver qué me parece. Echo cuentas, me lo pienso unas horas y nada más: lo tengo claro, me voy con ellos sin rechistar. Se lo comento a mi jefe, que me felicita y me anima, y la semana pasada firmo el contrato con la nueva company. Expectativas: FUCK YEAH!

Perdón por el tochazo pero es algo que se tenía que contar entero y a la vez, para que no quedara demasiado inconexo. Después de esto creo que ya me ha quedado claro que se puede esperar CUALQUIER COSA de todo, y que no hay que dar la guerra por perdida cuando una batalla va mal.

Tengo zapatos nuevos y estoy muy contento :)

6.4.11

Cumpliendo años

Y una vez más, avanzamos en la inexorable rampa que lleva a los 30. Que no, que todavía no, pero cada vez quedan más cerca! Y supongo que eso es bueno.

Cuando uno cumple años ( o sube de nivel) es inevitable echar la vista atrás, ver las cosas que han cambiado este último año, las que han seguido ahí, y las que te gustaría que continuaran por muchos años. No sé si motivado por estos pensamientos, hace unos días me puse a buscar gente en Feisbuk. Gente de la que recordaba sus nombres, con la que había pasado buenos momentos, sobre todo en mi adolescencia. Y encontré mucha! Vi sus fotos, ell@s también han madurado, también se les notan los años. Alcancé a cotillear lo que pude, algunos compartían más información, dónde vivían, si tenían pareja, etc... pero no me atreví a dar señales de que yo estaba al otro lado.

Decidí permanecer en el anonimato, y no sé si hice bien, pero no me apetecía rememorar tiempos pasados hipotéticamente mejores. No me avergüenzo de mi pasado ni mucho menos, pero me dio por pensar que era una etapa pasada, y que agua pasada no mueve molino. Al fin y al cabo, la gente que permanece en tu vida lo hace por alguna razón, o eso me gusta creer.

Este cumpleaños fué muy festejado, en varios paises, con varias personas, muchos regalos... hacía años que no tenía un cumpleaños tan completo. Y eso es motivo para dar gracias, y al menos, escribir un poquito en el blog.

20.3.11

Los abuelillos

Cerca de casa hay una enorme residencia de ancianos. La verdad es que nunca había visto una residencia así distribuida: cada persona tiene su "apartamento", habitaciones bastante amplias, con su tele, sus muebles y, etc... Y en el centro del edificio hay varias salas de estar y comedores grandes, donde socializar. Como en la mayoría de edificios belgas, la planta baja no tiene ni rejas ni persianas y se ve todo, y al principio me llamaba mucho la atención, y me daba bastante pena ver a los abuelillos ahí, tan afinados, en su "guetto" particular. No sé por qué pero siempre he pensado que los ancianos deben estar a disgusto ahí.

Entonces un día que pasaba por allí con E., vi como él levantaba la mano y saludaba a uno de los ancianos que se asomaban a la ventana. "¿Lo conoces?" pregunté, a lo que él me respondió "Qué va, pero siempre que paso me saluda, y yo le devuelvo el saludo, y siempre me sonríe." Desde aquel día yo también saludo al señor mayor, que igualmente me sonríe. Y desde aquel día, empecé a pensar que quizás no estuvieran tan mal allí, o que simplemente estuvieran allí porque no les quedara más remedio.

En España aún tenemos muy arraigada la costumbre de cuidar de nuestros mayores, aunque supongo que eso cada vez irá a menos, por esa maravillosa manía que tenemos de europeizarnos. Aquí me he encontrado con muchas personas mayores que vinieron de España en su día y que, por h o por b se terminaron quedando. No sé si a mi me tocará algún día estar en una de esas residencias, ni sé si me gustaría... pero para eso todavía queda mucho :)

8.3.11

Sal de tu tierra

"Sal de tu tierra y de tu patria y de la casa de tu padre a la tierra que yo te mostraré... Marchó, pues, Abraham, como se lo había dicho Yahvé" (Gn 12, 1. 4a).

Hace ya varios meses que escucho y leo la misma cantinela. España va fatal, la crisis va a peor, la gente está harta de los políticos, de la corrupción, de los precios desorbitados de las casas, del paro, de las condiciones laborales, de los enchufes... Pero no veo mucha acción, ni mucha protesta, ni la gente sale a las calles. A lo sumo, alguno se anima de una vez a dejar el país, aunque son muchos más los que hablan de dejarlo sin moverse del sillón.

Yo, haciendo honor a la verdad, no me fui de España porque estuviera mal allí. No fui un visionario y ni mucho menos salí corriendo al ver las orejas al lobo. Me fui porque me apetecía pasar unos añitos fuera, pero siempre con la cabeza puesta en volver. Y me gustaría pensar que se podrá volver, pero desde luego que ahora no.

Hace unos días, leía esta tira de Mel y no sabía si reirme o llorar. Hace muchos meses que no soy el único de mis amigos que se ha ido a buscarse las habichuelas a ultramar, y parece que el grupo va aumentando. No deja de resultar triste que la única salida digna que tenga mucha gente para salir adelante sea, simplemente, irse de la tierra que le vió nacer y crecer, pero también que le formó e invirtió en su preparación. Ya no es una fuga de cerebros, como se decía antaño, cuando los más listos del país se los llevaban otros países más listos. Ahora es fuga de personas, más o menos listas, más o menos válidas pero igualmente formadas y válidas para levantar una sociedad y un país que no son los suyos.

Y así estamos algunos, entre la espada y la pared. Trabajando lejos para poder hacerlo a gusto, pero sin estar a gusto por no estar cerca de la gente que ha estado ahí a lo largo de toda tu vida. Supongo que es cuestión de prioridades y uno debe decidirse por lo que le duela más. Yo ya sé lo que me duele más y en función a eso he decidido. ¿Habrá hecho todo el mundo, todos los parados, todos los jóvenes sin posibilidad de encontrar trabajo, una reflexión así?

3.3.11

La mala educación

Nunca he considerado a los belgas (ni a los flamencos, por concretar) gente maleducada. Un poco fríos, pues sí, pero nunca he visto en ellos malos modos, una palabra más alta que otra... Salvo los típicos borrachos y los viejos gruñones, que de esos hay en todas partes, esta sociedad tira a ser bastante introvertida: si obstruyes el paso en algún edificio público darán un rodeo antes de pedir que te apartes, si ocupas 2 sitios en el tren porque pones tu mochila al lado buscarán otro sitio en vez de pedirte que apartes tus pertenencias.... interacción social mínima, patada y a seguir.

Pero el que no interactúen contigo no significa que no les moleste. Si en los casos anteriores te han oído hablar otra lengua maldecirán a los extranjeros. Y si no lo comentarán en su estado del Facebook... Falta de sangre, digo yo. Pero, todo hay que decirlo, tampoco me convence el método español, que ahí estamos un poco sobrados de sangre: tocamos el claxon del coche a la mínima, maldecimos hasta porque el caramelo se nos pegue al paladar. ¿No hay término medio?

Sé que generalizo y que no todo es blanco ni negro y, sinceramente, a mí no me molesta en absoluto que sean así, pero hay un hecho que me llama mucho la atención últimamente: los saludos.

Cuando vivía en Hasselt, hasta el perro me saludaba. No con palabras (ni el perro ni los humanos), el saludo solía ser un levantamiento de barbilla y un guiño, algo así como muy chulesco, pero que a mí me resultaba simpático. Si te conocían de vista, te saludaban. Si no, pero la otra persona y tú érais los únicos pasando por esa calle, también te saludaban. Siempre lo he dicho, Limburgo es la Andalucía belga, donde está la gente campechana.

En Amberes la gente tiene fama de ser más snob, "Amberes es LA CIUDAD y el resto del país es zona de parking" dicen los más radicales. Aquí la gente saluda menos, y me doy cuenta al subir al bus. Por educación, siempre que me subo digo "goedemorgen" o lo que proceda al conductor, y parece que sólo contesta (con palabras o con gesto chulesco) si tienen más de 40 años. Me resulta llamativo que la gente jóven tampoco les diga nada a los conductores, incluso me hizo pensar si yo hacía esas cosas cuando vivía en Málaga, pero creo recordar que siempre saludaba y el saludo me era devuelto.

Otra situación también curiosa se da a la hora de comer. En el curro hay una sala habilitada para que la gente almuerce, que a la hora de la comida suele estar bastante concurrida. Normalmente, si a esa hora paso por allí digo "eet smakelijk!" (que aproveche!), a lo que espero un "gracias" que no suele llegar. Últimamente casi lo grito, incluso revisé mi pronunciación para ver si lo decía mal pero nada, parece que les da bastante igual. Dejar de decirlo me parece un poco grosero pero si no me echan cuentas... me hace sentir un poco estúpido :)

Son pequeños detalles de una cultura que en el fondo no es tan distinta, pero que me sigue sorprendiendo día tras día.

3.2.11

Cambiando de móvil

Cambiar tu móvil por otro es algo de lo más normal hoy en día. Contínuamente hay nuevos modelos en el mercado y, aunque en Bélgica por lo general no suelen salir baratos, la gente cambia asíduamente de terminal. Cámara de fotos, de vídeo, con flash o sin él, internet, aplicaciones...

Yo, contra todo pronóstico, soy bastante reacio al cambio de las cosas que utilizo diariamente. Me cuesta cambiar de colonia, comprar ropa nueva... hasta ahí bien, pero en el apartado tecnológico me llevo la palma. Para ser informático la verdad es que nunca he prestado demasiada atención a si mi pc se quedaba antiguo, o si mi móvil era un ladrillo. Es ahora, al encontrarse uno un poco más desahogado económicamente, cuando se plantean estas cosas, a modo de "capricho" o "extra". Yo sigo manteniendo que no lo necesito, pero a ver quien es el chulo que me quita mi tarifa de datos y mi móvil supertáctilchachiguay.

Hace poco hice una migración de contactos de un móvil a otro. Esta es, con diferencia, la cosa que me da más pereza de cambiar de móvil. Y no porque tenga a mucha gente (calculé unos 40 contactos), sino por la parte "emocional" que supone la criba. Que igual es que yo me tomo las cosas muy a pecho, pero siempre cuesta eso de borrar un número "por si acaso, no sea que llame, o no sea que vaya a necesitarlo".

Sin ir más lejos, hace ya varios meses (yo me atrevería a decir que años) que borré de mi número belga el número de un chaval con el que en cierta ocasión toqué la guitarra en cierto restaurante griego. Nunca volvimos a intercambiar llamadas ni mensajes, pero el número seguía ahí por si algún día me apetecía contactar con él y tocar un rato. Porque es una historia cojonuda de contar, "José, el lojeño viajero, tocando folk griego en un restaurante de Malinas", daría hasta para una peli, Zorba 2 o algo así... Pero nunca pasó. Así que borré su número, como el de tanta otra gente que pasó por mi vida y que por azares del destino no se quedó. Borrarlo supuso romper un poco con esa parte de mi historia, admitir que era más que probable que nada de eso volviera a suceder...

Pero el destino es muy curioso y caprichoso, y hace unos días me lo volvía a encontrar en el tren. Habían pasado casi tres años así que nos dedicamos a actualizar un poco nuestras situaciones personales y laborales, y nos despedimos con un abrazo y una promesa: tenemos que volver a vernos.

Muchos más números tampoco pasaron la criba. Algunos por accidente, todo hay que decirlo, pero supongo que si no los he recuperado es porque ni yo era necesario para ell@s, ni ell@s lo eran para mí. Eso sí, el móvil español lo tengo sin tocar. Ya haré esa criba cuando vuelva :)

29.1.11

Vilvoorde

Hola a todos (los que queden!). Lo primero es desear con mucho retraso un muy feliz año 2011, que todos vuestros sueños estén un poquito más cerca este año :) Tras mucho darle vueltas al coco he decidido no escribir un post sobre mi valoración del 2010, simplemente decir que ha sido un año de muchas sorpresas y altibajos, y que tras él parece que 2011 arranca con fuerza en todos los ámbitos.

Hoy me gustaría hablar un poco de Vilvoorde, el pueblo donde trabajo desde hace más de un año. Para el que sepa un poco de política belga, le sonará ya que es la V de la zona conocida como BHV (Bruselas - Halle - Vilvoorde), un territorio muy "enmedio" y, por lo tanto, muy complicado de diferenciar y dividir del resto del País. Explicación corta: Bélgica es mitad Flandes (habla holandesa) y mitad Valonia (habla francesa), y enmedio está Bruselas, que es la única ciudad oficialmente bilingüe (aunque en la práctica se hable más francés que otra cosa). Pero claro, a un idioma no se le pueden poner muros, y hay lugares limítrofes en los que se habla indistintamente uno u otro, porque normalente todo el mundo habla ambos, porque la familia se formase por padre flamenco y madre valona o viceversa... Infinidad de razones, miles de casos, tantos como familias y situaciones.

En Vilvoorde esto siempre me ha resultado muy curioso. Yo, acostumbrado a Limburgo y Amberes, lo que viene siendo el flandes profundo, tuve que disimular la cara de sorpresa cuando al entrar en una tienda me dijeron por primera vez "Goiendaag bonjour!" y "Merçi danku wel" cuando pagué. A veces parece que se apuesta por una unión de culturas, aunque en mi misma oficina compruebo que habiendo varias personas cuyo idioma nativo es el francés, hablan en holandés (y lo hacen igual de bien) con el resto de los compañeros, y francés entre ellos. Todos los mails enviados a la oficina en general son en holandés, aunque todo el mundo atiende a clientes en francés ambos idiomas...

Y vosotros diréis: Muy bien Josele, esta gente tienen idiomas distintos ¿y qué?. Por supuesto, el problema no es el idioma, sino la política. Vilvoorde cuenta con una amplia comunidad francófona, y a los políticos Valones eso no se les quiere escapar. No termino de entender el sistema de votos, pero parece que los belgas solo pueden votar a partidos de su región, salvo precisamente en el BHV.

La separación del país es inminente, o eso dicen desde que llegué. Pero claro, ¿qué hacemos con Bruselas y el BHV en general? Porque un par de pueblos vale, pero Bruselas da MUCHO dinero al país.

En cualquier caso, Vilvoorde mola. No en vano fue una de las colonias de andaluces expatriados más grandes del mundo (si no contamos Cataluña). La gente suele ser tirando a maja, lo cual para este país es bastante, y salvo un par de integristas (gilipollas los hay en todos lados) la mayoría de los ciudadanos (que es lo que cuenta) mira como positivo esta mezcla. Y a mi me viene de perlas para practicar ambos idiomas indistintamente, según me levante ese día :D