3.2.11

Cambiando de móvil

Cambiar tu móvil por otro es algo de lo más normal hoy en día. Contínuamente hay nuevos modelos en el mercado y, aunque en Bélgica por lo general no suelen salir baratos, la gente cambia asíduamente de terminal. Cámara de fotos, de vídeo, con flash o sin él, internet, aplicaciones...

Yo, contra todo pronóstico, soy bastante reacio al cambio de las cosas que utilizo diariamente. Me cuesta cambiar de colonia, comprar ropa nueva... hasta ahí bien, pero en el apartado tecnológico me llevo la palma. Para ser informático la verdad es que nunca he prestado demasiada atención a si mi pc se quedaba antiguo, o si mi móvil era un ladrillo. Es ahora, al encontrarse uno un poco más desahogado económicamente, cuando se plantean estas cosas, a modo de "capricho" o "extra". Yo sigo manteniendo que no lo necesito, pero a ver quien es el chulo que me quita mi tarifa de datos y mi móvil supertáctilchachiguay.

Hace poco hice una migración de contactos de un móvil a otro. Esta es, con diferencia, la cosa que me da más pereza de cambiar de móvil. Y no porque tenga a mucha gente (calculé unos 40 contactos), sino por la parte "emocional" que supone la criba. Que igual es que yo me tomo las cosas muy a pecho, pero siempre cuesta eso de borrar un número "por si acaso, no sea que llame, o no sea que vaya a necesitarlo".

Sin ir más lejos, hace ya varios meses (yo me atrevería a decir que años) que borré de mi número belga el número de un chaval con el que en cierta ocasión toqué la guitarra en cierto restaurante griego. Nunca volvimos a intercambiar llamadas ni mensajes, pero el número seguía ahí por si algún día me apetecía contactar con él y tocar un rato. Porque es una historia cojonuda de contar, "José, el lojeño viajero, tocando folk griego en un restaurante de Malinas", daría hasta para una peli, Zorba 2 o algo así... Pero nunca pasó. Así que borré su número, como el de tanta otra gente que pasó por mi vida y que por azares del destino no se quedó. Borrarlo supuso romper un poco con esa parte de mi historia, admitir que era más que probable que nada de eso volviera a suceder...

Pero el destino es muy curioso y caprichoso, y hace unos días me lo volvía a encontrar en el tren. Habían pasado casi tres años así que nos dedicamos a actualizar un poco nuestras situaciones personales y laborales, y nos despedimos con un abrazo y una promesa: tenemos que volver a vernos.

Muchos más números tampoco pasaron la criba. Algunos por accidente, todo hay que decirlo, pero supongo que si no los he recuperado es porque ni yo era necesario para ell@s, ni ell@s lo eran para mí. Eso sí, el móvil español lo tengo sin tocar. Ya haré esa criba cuando vuelva :)