15.9.11

Trabajando en la torre de Babel

El nuevo curro es un sitio peculiar.

Acostumbrado al Flandes profundo donde se habla flamenco o flamenco, llegar a un sitio donde los flamencos hablan francés (la mayoría) y los francófonos hablan flamenco (menos, pero bastantes más de lo que cualquiera se esperaría) desconcierta. Yo me manejo un poco mejor con el flamenco, aunque poco a poco el francés que mi querida Wendy me enseñó va dando su fruto.

En las primeras semanas me presentaron a mucha gente, y al presentarnos siempre se decía los idiomas que uno hablaba, pero no todo el mundo habla todos los idiomas igual de bien (me incluyo) así que elegir en qué idioma hablas con los demás puede traer más de un dolor de cabeza. Hasta la fecha intento hablar los idiomas nativos de mis contertulianos, pero los primeros días no estuve lo suficientemente seguro de mi francés así que ya se me han colao un par de francófonos que me hablan inglés... a ver si poco a poco voy mejorando, aunque por experiencia sé que cuando conoces a alguien en un idioma, es muy difícil cambiar ese idioma para conversar.

Ya he tenido que hacer un par de visitas a clientes, y he de decir que los flamencos se muestran mucho más agradecidos y sorprendidos (y con razón) de que un extranjero les hable en flamenco. Los francófonos, por contra, ni se inmutan. Supongo que ni se plantean que alguien que trabaje en sus tierras no maneje su lengua, y suponen bien: Wallonia, que no cuenta con demasiadas empresas internacionales, tiene además una tasa de paro ampliamente superior a la de Flandes, así que los guiris nos solemos amontonar entre Flandes y Bruselas.

La realidad lingüística de este país muy compleja. Tanto que ni los mismos políticos se ponen de acuerdo (aunque parece que están llegando a algo, después de año y medio sin gobierno). Hay mucha gente con ganas de separar las regiones y ahorrarse problemas, pero yo compruebo cada día que poniendo de nuestra parte, se puede convivir y trabajar perfectamente en los 2 idiomas. Bélgica, qué hermosa y bilingüe eres.

6.9.11

Cambiando el ordenata

Venga va, otro intento de retomar el blog, a ver  si se va pillando ritmo.

Una de las razones por las que llevo una temporada sin escribir, es porque he cambiado de ordenador. No es la más importante pero hay que poner alguna excusa fuera de la vagancia...

Divagaciones a parte, siempre me ha costado un poco acostumbrarme a los gadgets nuevos. Este nuevo portátil es más finito, más rápido y más bonito, y me ha salido bastante más barato de lo que me salió el viejo Toshiba, pero aún así me ha costado sentarme con él, acostumbrarme a su tacto, a su teclado... y ponerme a escribir.

No sé por qué siempre me cuesta estrenar las cosas, me pasa con la ropa, incluso con los videojuegos... quizás me pueda el sentimiento de tener algo por descubrir, y cuando me he decidido a trastear los entresijos del cacharrito me he llevado más de una grata sorpresa :)

Antes de nada decir que siempre le había tenido un poco de tirria a la marca de la manzana. Me parecían precios desorbitados, una moda solo apta para ricos, y un producto en el que se pagaba más la marca que el producto en sí. Aprovechando el viaje a los USA y viendo que me podía salir bastante más barato con el cambio a dólares, me empecé a informar de las características que me interesaban y me empezó a picar el gusanillo. Una vez en la tienda, lo probé un buen rato y tras comprobar que era lo que buscaba, decidí comprarlo.

Desempaquetando el nuevo portátil en la tienda, a la 1 de la mañana. U. S. A!!!

El viejo se lo han quedado mis padres, que pronto llegará el frío y les vendrá bien tener un ordenador con el que puedan estar al lado del brasero ;) Lo echaré de menos, ya que lo compré para venirme de Erasmus y ha sido mi compañero de aventuras todo este tiempo, pero creo que el otro es un digno rival. Como curiosidad, el nuevo me ha costado bastante más barato de lo que el viejo me costó en su día :)

A la izquierda el nuevo, y a la derecha el viejo.